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lunes, 7 de octubre de 2013
Lección 4.1 Charles Frederick Worth
Charles Frederick Worth (13 de octubre de 1826 - 10 de marzo de 1895) fue un diseñador de modas nacido en el Reino Unido. Es considerado el padre de la alta costura. Esta afirmación se debe a que fue pionero a la hora de firmar sus diseños, al igual que hacían artistas de otros campos como la pintura o la literatura. Por otro lado, año tras año creaba una nueva colección, lo cual no se había hecho hasta el momento. Esta es una práctica habitual entre los diseñadores de la actualidad.
Este modisto Inglés llegó a París tras siete años de formación en Londres. En 1858 funda junto a su socio Boberg su propia casa de moda en la Rue de la Paix, de la que toma en 1871 la dirección en solitario.
Worth fue pionero en atribuirse la categoría de celebridad al firmar sus creaciones como si de piezas de arte se trataran. Además, cada nuevo año presentaba una colección con la que aumentar sus ventas y por tanto sus beneficios. Esta innovación revolucionaria de las colecciones de temporada es una fuente de la que los actuales diseñadores siguen sacando provecho.
Las líneas de Worth eran sencillas, redujo la crinolina, de modo que la falda caía plana por la parte delantera y recogió el exceso de tela por detrás. La palabra modisto se creó especialmente para calificar a Worth, que consiguió unir la técnica inglesa del corte con el derroche de elegancia propio de los franceses.
Además, hay que mencionar que el modisto inglés debió gran parte de su fama a dos emperatrices de la época: Isabel de Austria y Eugenia, la esposa de Napoleón III. Ambas se hicieron retratar para la posteridad luciendo diseños en seda y tul bordados en oro de Worth. Tras el fallecimiento del genio, el relevo pasó a sus hijos, Gastón y Jean-Philippe.
Sobre la indumentaria de la femme ornée o la "mujer adornada" de la belle époque hay que decir que se caracterizaba por su afán de comprimir y cubrir de postizos el cuerpo femenino. La idea era crear un reloj de arena con las curvas de la dama: frágil cintura y exuberante parte superior e inferior. El vestuario femenino, incluso en la versión ligeramente suavizada de Worth, recordaba a una camisa de fuerza. El cuello, alto, estrecho y rígido, obligaba a erguir la cabeza, mientras que los sombreros, algo inclinados y de anchas alas, se decoraban con pesadas plumas de avestruz. Las mangas estaban ahuecadas en el hombro, se recogían en el codo y se estrechaban hasta la mano. Cubrían hasta los nudillos para no mostrar zonas indecorosas. Las faldas llegaban hasta el suelo y se ensanchaban en las caderas, cayendo en forma de campana. Su parte posterior estaba decorada con pliegues y rematada con una pequeña cola. Los zapatos y botines eran puntiagudos y se sostenían sobre medios tacones barrocos. Los complementos imprescindibles eran las medias de seda negra, los guantes ajustados y la sombrilla, que servía para preservar el tono blanco de la piel.
Para el día se usaban telas de lino, terciopelo y lana. Los colores eran pasteles claros o apagados como el rosa, azul o malva. Estos vestidos se engalanaban con galones, cintas, lazos y volantes. Para la noche se recurría a la seda, las puntillas, la muselina, el tul, el crespón de China o el satén entre otros. Los trajes presentaban ricos adornos y generosos escotes. Eran imprescindibles los guantes largos para "vestir los brazos" y para que no se vieran las manos desnudas.
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| Diseño Original de Worth |
Lección 4.2 La moda durante la guerra
Ha habido muchas épocas en la historia donde ocurren cambios muy drásticos que influyen en todos los ámbitos de la sociedad, desde la moral hasta la estética. Esto se puede ver en acontecimientos tales como la Revolución Francesa del siglo XVIII, la Revolución Industrial del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial del siglo XX. Estos tres producen cambios en la estética vigentes hasta el día de hoy: formas más simples, nuevos géneros y nuevas formas de vestirse.
La Primera Guerra Mundial, al ser el acontecimiento más reciente de los anteriormente mencionados, deja marcas innegables en el consciente colectivo que aún se mantienen frescas en la sociedad contemporánea. Este cambio se puede dividir en tres momentos: La Bèlle Èpoque, la Guerra y los "Locos Años 20". Es necesario investigar estas tres etapas para comprender las razones de los cambios, principalmente a los diseñadores icónicos de principio de siglo.
Destacan los nombres de Charles F. Worth, Paul Poiret, Gabrielle "Cocò" Chanel, Jean Lanvin, Madeline Vionet y Elsa Schiaparelli, Éstos no solo supieron representar a la sociedad a través de sus diseños, sino que también supieron estar un paso adelante y así marcar tendencia.
Es necesario analizar los cambios que se produjeron en la vestimenta femenina de la sociedad europea en el contexto de 1º Guerra Mundial, definir la moda femenina en Europa en la Bèlle Èpoque, definir cuáles fueron las necesidades que llevaron a cambiar la indumentaria femenina en este período y de qué manera influyeron los cambios que se produjeron en las colecciones de hoy en día.
El mundo dela moda femenina ocupó un lugar importante dentro de los cambios que se produjeron a partir de la guerra. Antes de los sucesos bélicos, la mujer vestía apretados corsés, grandes falda y enormes sombreros, ropa que prácticamente no permitía moverse fácilmente.
Al verse disminuida la cantidad de hombres en la sociedad debido a su participación en la guerra, la mujer toma protagonismo y sale a trabajar o a ayudar a los sobrevivientes y es por ello que la indumentaria se simplifica.
La guerra mundial fue un factor el cual produjo un cambio en la mentalidad de las mujeres las cuales anteriormente vivían exclusivamente para ser amas de casa. Al ver éstas que el mundo cambia y que son capaces de llevar a cabo las tareas que hacían los hombres cotidianamente comienzan a aprovechar al máximo las oportunidades que surgen. Es por ello que se puede decir que hay un antes y un después de la Primera Guerra Mundial en la vida de la mujer
Lección 4.4 La moda después de la guerra
Con la irrupción de la Primera Guerra Mundial y el nacimiento de una importante clase media, el mundo resquebrajado de fines del siglo XIX acabó por caerse en pedazos. La mujer salía de su hogar, tenía estudios, participaba del mundo del funcionariado y se liberó del corsé. Se necesitaba un tipo de prendas más prácticas y los modistos se decantaron por el traje sastre y el sujetador. Hacia principios de siglo surgieron los medios de comunicación necesarios para difundir las noticias sobre moda, y su campo de influencia se expandió rápidamente.
Las ilustraciones jugaron un papel muy importante en estas revistas, un buen número de artistas como Paul Iribe y Georges Lepape, hicieron que este período fuera considerado como la época dorada de la ilustración de moda.
En 1910 se había fundado la Cámara Sindical de la Costura Parisina, con el fin de controlar la programación de colecciones y evitar la proliferación de mercancías no autorizadas y de imitación. París establecía las bases de un sistema que le permitía conservar su hegemonía como centro de la moda.En los años 20 la relación entre moda y arte se estrechó de una forma sin precedentes. Los diseñadores formaron equipo con artistas para hallar nuevas fuentes de inspiración. Los nuevos movimientos artísticos como el surrealismo, el futurismo y el art deco propusieron que todo el entorno de la persona, incluyendo la indumentaria, deberían estar en armonía, como una única manifestación artística. La colaboración de los artistas de vanguardia aportaron un diseño artístico radical a la indumentaria.
Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 puso freno a gran parte de la actividad de la moda. Las mujeres, que asumieron las tareas de los hombres en la sociedad y la industria durante el conflicto bélico, requerían prendas prácticas en lugar de trajes decorativos y complicados.
La Primera Guerra Mundial aceleró los cambios en varios campos de la sociedad y cultura: un número cada vez mayor de mujeres con estudios superiores, la fascinación por los deportes, y el uso generalizado de los automóviles, direon lugar a un nuevo estilo de vida. En consonancia con ese estilo las mujeres usan cada vez más a diario el traje sastre. Pero esto aun convive con las creaciones propias de los modistos de alta costura que, fieles al espíritu del Modernismo, proponen para la mujer un canon de belleza combinación de elegancia y opulencia. La silueta en forma de “S”, requiere seguir usando los incómodos corsés.
Lección 4.5 Los grandes diseñadores
Gabrielle “Coco” Chanel tuvo un papel decisivo en este nuevo aspecto de la moda femenina al diseñar ropa cómoda y juvenil, de líneas simples y con una innovadora combinación de género de puntas y formas de inspiración masculina.
Chanel creó toda una nueva ética del vestir y propuso un estilo para aquellas mujeres que estaban dispuestas a vivir su propia vida de forma activa.

Fue otro diseñador de alta costura, Paul Poiret, en su afán de descubrir nuevas formas de belleza para la mujer, que prescinde de los corsés, cambiando la silueta al "estilo helénico", influenciado por temas orientales, e introdujo el turbante como tocado de mujer.
Inspirado en las siluetas griegas un artista granadino afincado en París, Mariano Fortuny, inventa un vestido plisado al que llamó “Delphos”. Él mismo teñía la tela consiguiendo colores delicados, o bien la estampaba en numerosas ocasiones con motivos japoneses. Solía emplear seda y aunar belleza, comodidad, sobriedad, a través del tejido noble que cambiaba de tonalidad y brillo con el movimiento.
El atuendo masculino sufre modificaciones pequeñas como chaqueta más holgada y pantalones más estrechos en los bajos para favorecer el movimiento.
Coco Channel fue la encargada de popularizar, si se quiere, el pelo corto. También fue una de las primeras mujeres que dejó tostar su cara al sol, en la época de la Primera Guerra Mundial.
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